GRAN TARDE DE TOROS EN QUITO…PUERTA GRANDE PARA FANDI Y ALBAN Y ENORME FAENA DE EL JULI… CLAMOR ENTRE LOS 14 MIL ESPECTADORES QUE LLENARON LA PLAZA..
2 de Diciembre de 2008 | Publicado por Enrique Romero | Categorías: Toreros, torosNo fue justo que El Juli saliera a pie de la plaza de Iñaquito, mientras sus compañeros Fandi y Alban lo hacían en hombros. Pero la espada le privó de un triunfo pleno. El Juli realizó una faena muy profesional con un primer toro mirón y complicado, que nunca iba entregado en los trastos, pero su capacidad traducida en valor y seguridad terminó arrinconando al morlaco. Al segundo, que se rajo pronto pero tuvo nobleza, le hizo de todo hasta rematar con una serie rodillas en tierra pegado a tablas, como si en el triunfo de hoy le fuera la próxima temporada. Cortó una oreja. El Fandi lo dio todo y enardeció a los tendidos en banderillas y con la muleta. Recibió una fea voltereta de la que salió ileso, y cortó una oreja a cada uno de sus antagonistas. Guillermo Albán, torero local, salia herido de su actuación anterior y cuajó dos faenas de personalidad y entrega. Se ganó a pulso la puerta grande, logrando un apéndice de cada uno de sus oponentes. Lleno de “No hay Billetes”
Con este recorte de capote dejó El Fandi el toro al caballo, es una suerte que se empezó utilizando en los tentaderos para dejar las vacas de tienta al peto y después pasó a aplicarse con los toros.
Pero previamente había llevado al toro por chicuelinas al paso. El Fandi está dispuesto a crear espectáculo en cada momento de la lidia. Sus toros de Huagrahuasi y Triana no fueron fáciles, porque no terminaron de entregarse y había que tocarles muy fuerte y llevarlos muy tapados en los trastos.
La entrega del torero granadino es vertiginosa, y en Quito le adoran porque reconocen su pundonor y su casta. Remató sus dos faenas rodillas en tierra, dominando totalmente a sus oponentes, como ya hemos comentado no fueron fáciles.
A su segundo lo banderilleó con tremendo poderío y lo paró con la mano en el centro del ruedo, la plaza entera en pie ovacionó al diestro.
Parece fácil pero tiene un mérito extraordinario. Fijaos de que manera sale el Fandi de la cara del toro cuando termina de ejecutar el par al violín. Resulta muy difícil que pueda zafarse de la embestida del toro con esta postura, pero el torero consigue salir airoso del trance.
Y cuando el toro está totalmente dominado…llega el desplante.
Pero antes toreó así con la muleta…
Todo controlado. El Jui, el Mozart del toreo, mide cada movimiento y controla cada segundo que pasa en el ruedo, para hacer siempre lo adecuado. En Quito no quería dejarse ir la segunda puerta grande y, en la foto, podemos ver como indica al torilero que aún no abra la puerta de toriles. Primero había que calentar músculos y buscar la máxima concentración.
Ni un detalle al azar, calentar muñecas, un poco de agua, todo listo para un nuevo reto.
Y ahora que salga el toro.. El Juli lo mira frente a frente, aunque lo había visto en los corrales el día anterior. Y muy cerca, El Fandi, dándole ánimos y contándole algo para relajar nervios, los buenos compañeros se arropan en estos momentos difíciles.
Castella tampoco pierde detalle de la salida del toro. El diestro actuará ante las cámaras de Canal Sur en Quito.
Muleta poderosa y firme. Ni una duda. Ante un toro incierto y algo bruto. El Juli lo desengañó bajándole la mano y obligándole. Faena de privilegiados malograda con la espada.
El esfuerzo está hecho. El toro está dominado. Ahí queda eso. Faena de poder y sapiencia, pocos toros se resisten a su muleta.
Como no hubo oreja en su primero, El Juli salió a por todas en el cuarto. Toreo por tafalleras y fijaos lo cerca que le pasó. El toro iba querenciado a tablas y no obedeció el toque.
Con la ilusión de un novillero y la garra de un líder, Juli no quería dejarse ir la puerta grande, así que si el toro se raja y se va a tablas…allí se va uno y de rodillas se lo pasó muy cerca…
Ajustados muletazos contra querencia incluso, todo para lograr el triunfo, obligando al toro a embestir. El público lo aclamaba…
Pero la Puerta Grande se fue aquí. El pinchazo dejó la enorme actuación de Julián en una oreja. Una injusticia, justificada.
A la segunda fue la vencida… hasta la mano, el puño enterrado en el toro. La rabia incontenida del torero se dejo sentir…su cuerpo en el aire y todo el peso sobre la espada.
Una oreja, ajustado premio para tanto esfuerzo…El Juli lo dio todo.
Alban hacía un tremendo esfuerzo, que le honra y dice mucho de su afición, vistiéndose de torero dos días después de haber sido herido en esta plaza. Así esperaba la salida de su primer toro.
Así lo recibió de capote, buen gusto en las verónicas del diestro ecuatoriano.
Y también en el quite por gaoneras..tuvieron estética y sabor.
El diestro local no se dejó intimidar por la presencia de figuras del toreo, toreo con elegancia en la muleta y hasta de rodillas logró redondos lentos y largos, en esos instantes el público enardecido gritaba… ¡Ecuador! ¡Ecuador!..
Mientras los aviones seguían pasando muy cerca de los tendidos, con un ruido ensordecedor que no acallaba las voces de los 14 mil espectadores que colmaban la plaza…
Alban se entregó totalmente, estuvo valiente y terminó haciéndole el adorno del teléfono a su antagonista.
Culminó con esta gran estocada su actuación y le valió una oreja con fuerte petición de la segunda. Guillermo Alban había logrado la puerta grande en su tierra.
La alegría desbordaba el rostro de Alban que se había ganado a pulso el triunfo. Realmente estuvo muy bien.






































