CRISTINA SÁNCHEZ: “ESPERO QUE MI HIJO NO SE DECANTE POR LOS TOROS”

19 de mayo de 2013 | Publicado por | Categorías: toros

cristina

Lleva dos años dedicada al mundo de la moda con la firma que ha creado y es que salir de los ruedos supuso un cambio radical en su vida. Casada y feliz, la torera se sincera con nosotros y se abre más que nunca.

Hoy Corazón ¿Dos años con su firma de moda es tiempo suficiente para entender que es el camino acertado?
Cristina Sánchez
Aún es poco tiempo para un negocio, pero siento que vamos dando pasos pequeños y más con la situación actual. El balance es positivo, duro porque el consumo está casi parado, pero como nuestra oferta es diferente hemos encontrado nuestro hueco. Impregnar de personalidad nuestras prendas es muy importante. Es como cuando de un torero bueno dicen que tiene personalidad. Eso es lo que busco con mi ropa.

H.C. ¿Cómo surgió todo?
C.S.
Soy muy emprendedora y cuando entendí que los toros se acababan decidí terminar. Por suerte siempre he tenido otros negocios con mi marido, pero mi sueño era crear mi marca. Cuando mis hijos han crecido, ahora tienen doce y nueve años, decidí meterme en este negocio pero nunca he parado; tras los toros trabajé en medios como  la televisión de Castilla La Mancha, así llevo diez años.

H.C. ¿Y valió la pena?
C.S.
No cambiaría nada de mi vida. Hubo momentos duros, como también los hay ahora con la moda. Es cierto que en profesiones hechas por y para el hombre todavía cuesta más. El mundo del toro es especial y elitista. Quien consigue vestirse de luces es un privilegiado y no te quiero contar el que se hace figura, eso es un regalo. Yo he toreado en todas las ferias, prácticamente con todos los compañeros. Dicen que me vetaron, pero todos los toreros se vetan entre ellos, a mí me lo hicieron porque siempre hay quien no quiere que salga a flote lo que funciona. Yo llenaba las plazas, tenía mi ambiente y mi nombre, y con ese recuerdo me quedo. He estado más de diez años toreando y cuento con el respeto de mis compañeros.

H.C. Parecía que con usted se abría una nueva era para las mujeres toreras, pero en la actualidad no hay figuras femeninas.
C.S.
He abierto puertas y ahora, con la distancia del tiempo, sé que hice algo importante y difícil. Mi puerta está abierta, pero la siguiente figura tiene que destacar por sí misma.

H.C. ¿Por qué cree que no ha cuajado otra mujer?
C.S.
Es muy complicado. Hay miles de toreros y al final cuajan uno o dos. Hay muchas menos mujeres, por eso es más difícil.

H.C. Admitirá que hubo toreros que se negaron a compartir cartel con usted.
C.S.
Allá ellos. Yo nunca he querido entrar en esa polémica. No me interesa.

H.C. ¿Tiene la satisfacción de pensar que no ha habido otra como usted?
C.S.
Ni en España ni en América.

H.C. ¿Por qué no diseña trajes de luces?
C.S.
Eso tiene el máximo respeto para mí. Hay grandes profesionales que se encargan de eso y espontáneos como Armani, que hizo una excepción. Es una prenda especial, de alta costura. Por todo lo que conlleva diseñar ropa para un torero es asumir una responsabilidad muy fuerte, ya que se considera como un elemento sagrado.

H.C. ¿Qué futuro tiene la Fiesta con el rechazo de algunas autonomías a que haya toros?
C.S.
Es una pena que una tradición o arte tenga que estar sujeto al político de turno. Me da igual el partido al que represente. Se tenía que respetar como el cine o el teatro. Esta lucha nos espolea a los de dentro. Otra cosa es que muera por el tiempo, pero no porque lo prohíban. Además, hay que pensar en la industria que mueve el toro.

H.C. ¿Sigue a algún torero?
C.S.
A nadie en particular por falta de tiempo. Por mi trabajo como comentarista voy a algunas corridas en casi todas las ferias.

H.C. ¿Qué impresión le queda cuando ve a grandes figuras en ‘realities’ o como modelos?
C.S.
Son personajes públicos de relevancia. Jesulín ha sido un torero muy reconocido y él con su imagen puede hacer lo que quiera, y más cuando vemos gente que no ha destacado en nada y son reclamos publicitarios. Siempre que sea algo cuidado, claro que pueden hacerlo, además es una suerte.

H.C. ¿Cómo llevó cambiar de vida de forma tan radical?
C.S.
Al principio es muy duro. Desde niña he vivido por y para el toro y hay que sumar la adrenalina que creas por la presión. Hasta que llega el día que no tienes esa sensación y te quedas como vacía. Tuve a mi lado a mi marido, que me apoyó muchísimo. Me decía que teníamos otras cosas, pero mi miedo era pensar que no iba a saber responder. Al final en la vida, si te lo propones y tienes actitud, todo sale. Me retiré en 1999, en  2000 me casé y un año después tuve a mi primer hijo. Fue todo muy rápido y por eso después del parto, tuve una depresión muy grande. Me sentía descolocada y así estuve un año hasta que mi cabeza empezó a reaccionar con otras ilusiones. Mi marido tuvo mucha paciencia. Él se retiró a la vez que yo pero era banderillero, tenía dos empresas y el suyo no fue un cambio tan radical como para mí. Cuando estás así un hijo no soluciona, todo lo contrario, es un problema nuevo porque añades otra responsabilidad. Así fue hasta que reaccioné.

H.C. Con hijos sería impensable volver a los ruedos.
C.S.
No era solo por mis hijos, sino porque me había retirado y no estaba preparada. Era como volver a empezar. En el momento que sales, volver a entrar es muy difícil. La gente no imagina lo que supone torear. Además es una profesión que te exige estar fuera de casa siempre. Cuando es un hombre, tiene a su mujer para estar con los hijos. Desde luego yo no me lo planteo. Hice dos corridas para conmemorar los diez años de la alternativa, pero me costó poder estar ahí.

H.C. Con su marido, Alejandro Silva, lleva 13 años de unión y se les ve muy tranquilos.
C.S.
Juntos hemos hecho muchas cosas y vivido experiencias muy importantes. Es una persona especial, es luchador, trabajador, buen amigo, amante de su familia, recto y metódico en todo. Ha sido un complemento fundamental para mí, la persona que me ha sabido llevar en los momentos de flaqueza. El balance de mi matrimonio es muy positivo. Trabajamos mucho pero nos reímos sin parar. Aún tengo la ilusión y los nervios en el estómago cuando le veo. Después de 13 años es muy bonito sentir así.

H.C. Banderillero y torera. Sus hijos tienen muchas papeletas para dedicarse al toro.
C.S.
Bueno, de momento lo que tienen que hacer es estudiar. Es verdad que tienes ese miedo y más viendo lo bien que torea el mayor. Pero está centrado en sus estudios, monta a caballo, juega al fútbol… Yo espero que no se decante por los toros. Me gusta que sea un buen aficionado y se me cae la baba cuando lo veo con la capa, pero sería un disgusto si un día me dice que quiere ser torero. Uno nunca quiere ver la vida de su hijo expuesta. En casa hablamos de toros de una manera natural y eso es lo que importa.

H.C. ¿Le quedan ganas de tener una hija?
C.S.
Uy no, ese fuego ya está apagado. Tengo 42 años y me da mucha pereza volver a empezar. Mis hijos son dos hombrecitos con los que hablo y me acompañan. Soy culo de mal asiento y ahora que he recuperado cierta libertad me siento muy bien. Alejandro sí que quiere una niña, pero siempre le digo que conmigo, no. Creo que ya se ha hecho a la idea.

BEATRIZ CORTÁZAR (MUJERHOY.COM)


Escribir comentario